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Venezuela: ¡La paz se ejerce como derecho!

(Por Ángel Rafael Tortolero Leal)

Recibido del autor, 12 de abril.- Resulta penoso que la protesta de los enajenados oposicionistas en el Este caraqueño y demás zonas residenciales del centro del país, lejos de lograr temor en las filas de la revolución y causar el caos para justificar una agresión extranjera auspiciada por la OEA.
 
Y así satisfacer las aspiraciones hegemónicas del pensamiento único capitalista de los gobiernos de derecha y ultra derecha; por el contrario producen dolor y vergüenza ajena, por el alto nivel de locura auto destructiva demostrado en los destrozos hecho a las zonas residenciales donde mayoritariamente sus protagonistas habitan.
Sin duda, esa irracional oposición, inmadura e infeliz, frustrada por su dirigencia, sin proyecto, ni futuro, escondida tras el legítimo derecho a la protesta, cree con fe infinita en la maleficencia de su ser, que con quemar aquí y allá, romper la propiedad pública y privada, ofender.
Difamar y depreciar a los Chavistas, pagar por titulares mentirosos en la prensa mundial, navegar desesperados por las redes sociales entre grito y sombras y en muchos casos hacer la guerra económica contra el pueblo, van a tumbar al gobierno y desaparecer los revolucionarios.
Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?, sobre todo si está asustado por su sombra y corretea despavorido de un lado a otro sin control. ¿Cómo se le hace entender a ese grupo de muchachos intoxicados de odio, que la política es una ciencia?
¿Que la realidad social es una verdad tangible y la razón científico-técnica para entenderlo, es más grande que los deseos de sus desquiciados dirigentes neofascista? ¿De qué forma se le explica a esos jóvenes analfabetizados por sus líderes?
Que la autoridad de la iglesia católica, los rectores de las universidades autónomas y algunas privadas, la Asamblea Nacional y los partidos políticos de ultra derecha recalcitrante que les convoca, les azuzan cual perros rabiosos, aprovechando su estadio emocional, hormonal e irracional previamente producido e inoculado por la industria mediática y demás aparatos ideológicos.
La respuesta sin duda, la tienen quienes les controlan o les pagan por sus tropelías, y la acción correctiva en pro de la Paz, está en manos del Estado y sus instituciones las cuales deben aplicar todo el peso de la ley en pro de la preservación del derecho y la justicia.
Afortunadamente, el Estado cuenta con suficiente fuerza ética, moral e institucional y aunque desde las catervas podridas de la ruin seudo dirigencia opositora a diario se intente descalificar, lo cierto es que gracias a su actuación se han podido minimizar las consecuencias hoy contabilizadas en daños materiales y humanos.
En ese mismo orden de ideas, es importante destacar que si bien el ejercicio de la protesta es un derecho humano, de carácter individual y colectivo que demuestra el grado de libertad democrática que exhibe una nación, (Por cierto que en esa materia la Revolución Bolivariana es campeón Mundial)…
No es menos cierto, que cuando esas acciones trasgrede los derechos de terceros, deja de ser un acto cívico de protesta, para convertirse en un acto anárquico, vandálico y terrorista, que contraviene toda racionalidad jurídica, social y humana la cual debe ser repudiada por todos en pro de la paz.
Sin embargo es importante destacar, que sería ingenuo pensar, que la derecha y la seudo izquierda domesticada que les hace coro, por ignorancia, inocencia y/o casualidad, desconoce las fronteras de la razón que impone el orden social para la protesta.
Sería tonto imaginar, que los destrozos ocasionados en las ciudades, son resultados de espontáneos actos hormonales de una joven dirigencia pacifica, mansa y dócil, que lo único que quiere es ejercer unos derechos, que ni en los cuentos de hada y duendes son posible.
Tendríamos que ser algo más que imbéciles, para no deducir en base a los hechos, que la intención de los desquiciados oposicionistas es: Exterminar al Chavismo.
En ese sentido, antes los desvaríos de los opositores criollo, que intencionalmente confunden protesta con destrozos y actos criminales contra la propiedad pública y privada, es ineludible que el Estado Bolivariano como un todo, ejerza sus atribuciones constitucionales y restituya la paz.
Con el fin de garantizar el derecho legítimo a la vida que tenemos tanto los protesta contra el gobierno, como quienes le apoyamos.
El Estado se reserve el uso progresivo y diferencial de la fuerza para controlar los excesos, lo que implica transitar por el filo de los derechos humanos de unos y otros, siempre a favor del Estado de derecho y de justicia establecida.
Solo nos resta decir: Señores de la oposición violenta, ustedes no tienen más derechos que nosotros. Venezuela es de todos. De todos a los que nos duela como patria grande, soñadora y libertaria. Viva la revolución.
* Ángel Rafael Tortolero Leal. Doctor en Cs. De la Educación, Ex Embajador, Profesor Asociado catedra de Políticas Publicas UNERG, analista internacional. Militante Revolucionario.
https://www.aporrea.org/actualidad/a244133.html
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