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USA: De su propia medicina

(Por Max Murillo Mendoza)

Tribuna Boliviana, 14 de enero.- En Estados Unidos se ha levantado polvareda y escándalo por las interferencias rusas, mediante internet, en las elecciones de ese país. Todos se asombran y se enojan democráticamente, hipócritamente, discuten, debaten y se desafían entre sí para ver quién es más patriota que quién.
 
 
A los ojos del mundo causa risa y extrañeza. Sólo hace dos años se desataba una tempestad mundial, cuando Snowden que era uno de los más capos de las agencias de espionaje cibernético yanqui, denunció a su propio gobierno de conspiración y espionaje mundial descarado, para controlar el mundo.
Habían entrado hasta a los sanitarios de los líderes más importantes del mundo, sin respetar aliados ni nada. Estados Unidos jamás fue un ejemplo en nada respecto de lo ético, o moral o de comportamientos políticos que haya que imitar. Con toda razón las culturas árabes populares le califican a este país como el gran Satán.
Estados Unidos es el país más intervencionista que hay en la historia moderna. Sólo en América Latina tenemos la memoria trágica de intervenciones militares en Centro América, donde bañaron en sangre cuántas veces se les antojo para poner títeres sanguinarios a su disposición.
En América del Sur son famosas sus embajadas yanquis, porque la especialidad de alto nivel que tienen estas representaciones “diplomáticas” son los golpes de Estado, también cuando sus intereses se sienten atacados o amenazados.
Nunca tuvieron piedad si esos actos significaban derramamiento de sangre, sufrimiento de pueblos, exilio, torturas y destrucción de institucionalidades que se habían formado durante muchos años.
En Bolivia la embajada norteamericana era la institución colonial por excelencia. Ahí se decidían procesos militares y democráticos, presidentes, ministros, altos mandos militares y policiales.
Era una costumbre muy arraigada de la política criolla, de visitar al embajador yanqui que era el gobernador imperial en persona para pedirle consejos imperiales, o favores también para asegurarse las espaldas frente a enemigos potenciales.
Tener una foto con el embajador imperial era de demasiado estatus político. La embajada norteamericana, creo que como en todo el mundo, que está en la ciudad de La Paz es una fortaleza enorme que recuerda a las fortalezas militares nazis.
Enorme edificio como testigo mudo de las maldades intervencionistas, políticas, militares y económicas que hemos sufrido, junto a todos los países que en varios momentos osaron enfrentarse a la potencia imperial más cruel de la era moderna.
Pues entonces, que se rasguen las vestiduras en estas semanas y se escandalicen por la intervención rusa en el internet, realmente causa risa e indignación a la vez, cuando son ellos los culpables de tanto desastre mundial precisamente por sus intervenciones a escala global.
Destruyeron países como Irak, Siria, Libia y Afganistán simplemente por forzar apetitos militares en nombre de oscuras razones democráticas y civilizatorias.
Como en muchos momentos de la historia moderna, se sienten con la razón occidental de llevar a todas partes la civilización y el progreso. Para eso todas las justificaciones son posibles, y jamás escuchan o escucharán otras razones culturales o políticas.
A estas alturas los Estados Unidos ya nada pueden recomendar al mundo, sino tragarse lo que está sucediendo en su propio patio trasero:
Elegir a un bocón, matón, misógino y nada democrático multimillonario, que mucha gente dice que es algo más interesante que todos los políticos tradicionales yanquis, pues ya no se sabe que es peor que otro.
Pero visto desde estos lados, estamos seguros que la decadencia norteamericana es peor que la decadencia romana donde ni siquiera los circos romanos taparon la podredumbre, y repugnancia de la opulencia política.
En el caso de la decadencia yanqui se salda con mayor militarismo y muerte en el mundo, donde ya no tienen límites ni líneas filosóficas que considerar.
El país más rico del mundo se hunde por peso propio. Tiene 53 millones de pobres que van a miserables, con un ritmo desde el desarrollo hacia el subdesarrollo y destruyendo aceleradamente sus instituciones alguna vez democráticas (para ellos).
El país más rico del mundo recibe de su propia medicina: es intervenido por Rusia en el internet, el país más interventor del mundo en la historia moderna, es intervenido por fin por otra potencia.
Entonces se desata el escándalo, así por fin saben algo de lo que es ser intervenido y ser invadido a todos los niveles.
El mundo ha cambiado dramáticamente y al parecer la potencia occidental más poderosa no se ha enterado. Creen que sólo ellos tienen todo el derecho de intervenir donde les venga en gana, cuando les venga en gana haciendo gala de todo su poder militar y económico.
Pero el mundo ha cambiado y existen hoy otras potencias emergentes, tan poderosas y con las mismas ganas imperiales en un modelo gansteril de la política moderna, que es el sello más importante de la herencia norteamericana.
Sí, los norteamericanos han recibido de su propia medicina. Muchas de las veces los alumnos son mejores y superan con creces al maestro.
La Paz, 14 de enero de 2017•
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