Artículos

Bolivia: Se va el año de la incertidumbre

(Por Max Murillo Mendoza)

Tribuna Boliviana, La Paz, 29 de diciembre.- El mundo despedirá al año más inseguro y de incertidumbres globales en lo económico, social y político, quizás como regreso a épocas donde los cálculos de los poderes oscuros se lanzaban a guerras, con diferentes excusas, para saldar sus ganancias y negocios.
 
 
Pero las guerras se han trasladado al sur del mundo, ahí se experimentan los inventos guerreros de los países ricos y ahí se saldan sus ganancias ilícitas de alto nivel. El mundo despedirá al año donde con demasiada claridad, se han trastocado y revuelto lo que se llamaba democracia.
Desde los países dizque luminarias y ejemplos de democracia, donde los Trumps y sus vasallos han hecho de las suyas destruyendo los mínimos posibles de respeto, de convivencia civilizada y consensos sociales y políticos que necesitaron muchos años de conquistas, de avances institucionales.
Y en el sur del mundo colonizado, las restauraciones de los poderes señoriales facilitados por la corrupción generalizada de los sacerdotes rojos, y sus lecturas trasnochadas viendo revoluciones en medio del capitalismo más salvaje posible de la pobreza.
Las caretas de las ideologías se dan la mano en las crisis, a pesar de los oficiales discursos incendiarios y de pinta, de café y de desahogo social. El retroceso brutal de las conquistas sociales ha hecho carne por todo el mundo.
Entonces hay que salvar los negocios, así sea olvidando los principios y la coherencia. La consigna mundial es: sálvense quién pueda y como pueda.
Los dinosaurios ideológicos de derecha e izquierda, hermanos gemelos e íntimos, siguen siendo la excusa perfecta de la inutilidad para generar alternativas nuevas, rutas distintas que respondan realmente a las demandas actuales por todo el mundo.
Las periferias, los pueblos de las profundidades históricas no pueden esperar más cánticos de creencias fantasmagóricas, que están fracasando rotundamente por miopía de las clases altas enamoradas de las modas pasajeras de las ideologías ganadoras; pero sin proyectos reales de clase y económicas.
Totalmente economicistas y de torpes proyecciones a nombre de políticas de Estado. Los aprendizajes no deben sacrificar a los más pobres, como siempre, y dar paso al cinismo como bandera desde el poder.
Porque eso engendra inevitablemente violencia desde la periferia, como derecho legítimo de protesta y defensa de las conquistas sociales.
Por todo el mundo el descrédito del poder es evidente, existe un divorcio notable y curioso entre los Estados y los ciudadanos. La burocratización y los discursos han copado los estamentos de las políticas de Estado, por lo que todo es posible para disimular la inutilidad del poder para sacrificar el poder mismo y atender humanamente a sus poblaciones.
La enfermedad mental de que el poder deshumaniza y corromper, se cumple a pie puntillas en los Estados llamados fallidos y deshumanizados.
Por el norte al parecer hay una transición a otros aspectos, desde sus Estados del Bienestar que están siendo desmontados por funcionarios abiertamente tecnocratizados, y subsumidos por las corporaciones y las bolsas de valores del mundo desarrollado.
Con todo la pasividad de las sociedades civiles asombra, frente a tanto descalabro y sinvergüenzura del poder.
Es realmente estremecedor la desmovilización de las sociedades civiles por todo el mundo, que se contentan con sus protestas de desahogo en lo que se llaman redes sociales; pero sin ningún efecto real en lo que sucede como política concreta, de la calle, de los bolsillos y del dinero del contribuyente.
Es impresionante comparar las movilizaciones de las sociedades, hace unos 15 o 20 años atrás, con las movilizaciones actuales. Aquellas eran de cientos de miles, con capacidad de modificar los errores de los burócratas.
Ahora apenas son cientos de inquietos que apenas hacen cosquillas o nada, cuando incluso se trata de golpes terribles a la esencia misma de los derechos más básicos y fundamentales.
Muchos mitos se han derrumbado estrepitosamente este año: las democracias liberales, los consensos mundiales de la diplomacia, los supuestos beneficios de la globalización y los anticapitalismos de los socialismos tercermundistas.
El monstruo de la corrupción definitivamente ha corroído las instituciones por todo el mundo, porque ya nada se ha salvado de lo que quedaba. El futuro está aquí, y es tan impostor como el pasado.
Las promesas de los nuevos vientos y cambios, allá a principios de los noventa del anterior siglo, no se han cumplido sino como caballos del apocalipsis y agresivamente cínicos.
El telón de fondo ha sido el llamado post-modernismo, esa cosa ideológica que justifica el individualismo campante y la enfermedad por el poder mediante la riqueza a cualquier costa: todo es relativo.
Pues sí, se va un año extraño. Pero cuántos años extraños no hemos tenido? Felizmente la capacidad humana de reinventarse, de rehacerse y de revivir de las cenizas siempre fue la mecha que abrió esperanzas y nuevos sueños, nuevos derroteros.
Y pues de eso se trata la aventura humana: volvernos a levantar después de todas las caídas.
https://espanol.groups.yahoo.com/neo/groups/tribuna_boliviana/conversations/topics/7998;_ylc=X3oDMTJyNWRmNGxyBF9TAzk3NDkwNDU4BGdycElkAzEyMjIxNTA5BGdycHNwSWQDMTY5MDYyMTc1OQRtc2dJZAM3OTk4BHNlYwNkbXNnBHNsawN2bXNnBHN0aW1lAzE0ODMwODY0NDY
Joomla template by Joomlashine.com