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Venezuela: La amenaza perenne y la defensa de la patria

Recibido de Yury Weky, 4 de diciembre.- El pueblo venezolano, patriota, militante del  proyecto bolivariano vive el constante riesgo de ser  violentado y derrocado el gobierno que legítimamente eligió en consulta popular.
 
Aunado a la escasez de alimentos, medicinas, misceláneos, repuestos automotriz, artículos de higiene para la vida cotidiana; está la amenaza constante de nuevos escenarios de violencia en la calle.
La escasez provocada por empresarios opositores -que esconden los productos, que bajan y simplifican la producción, acaparan lo que compran con las divisas del Estado o sea las divisas de todo el pueblo.
La especulación, la inflación programada y los llamados irresponsables de la derecha mantienen a los y las venezolanas en tensión ya que experimentan cada día  los ataques  de  una amenaza psicológica y  real por parte de la derecha opositora identificada como  la Mesa de la Unidad Democrática.
Sus voceros  con un verbo irresponsable y  fogoso llaman a la violencia en las calles de Caracas y otras ciudades del país. Los resultados siempre son los mismos: el asesinato de personas que  defienden la patria bolivariana.
La amenaza de violencia es una obra sin terminar, sin colofón. Parece que es un teatro que se reinventa diariamente en el seno de la Mud para  mantener  tensos   al gobierno y al pueblo. El paso del umbral para los opositores es irrumpir en Miraflores y sacar a Maduro.
Hay hasta quienes hablan de magnicidio, de regar sangre para que vuelva la democracia representativa, de los privilegios, la democracia de las desigualdades que mantuvo al país, durante décadas de gobiernos puntofijistas, sometido a una desigual distribución del ingreso petrolero.
A una sociedad cuyos sueldos  no se correspondían con las necesidades fundamentales de salud y  educación; las cuales se privatizaron ante la irresponsabilidad del Estado, una clase trabajadora con salarios deteriorados y sin derecho a la huelga porque las sanciones y la represión no se dejaban esperar. 
Un país en el cual la renta petrolera era distribuida  entre una minoría de la población, que aumentaba sus riquezas mientras el pueblo pasaba penurias, víctima de las políticas de ajuste que  no eran otra cosa que la disminución del presupuesto para la inversión social.
El empobrecimiento de la población  llevó a las  protestas sociales, al sacudón,  que se conoce como el Caracazo, que provocó la inmediata masacre al pueblo por parte del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
La amenaza de la derecha no sólo es a la violencia interna,  es también recurrir a las instancias internacionales para buscar sanciones para Venezuela y convertirla en un Estado factible de invasión extranjera, para reacomodarla a gusto, preferencias y exigencias de la derecha criolla y la foránea. Hay una falta de patriotismo  en la derecha venezolana que avergüenza e indigna.
Extraordinariamente el pueblo patriota resiste y  ante cada amenaza su fortaleza  se traduce en presencia en las calles con alegrías y canto.
Hay una evidente  renovación en sus consignas, en sus canciones y en la mirada se transcribe la convicción de no dejarse quitar las conquistas sociales que han logrado  en los últimos diecisiete  años de lo que reconocen como la Revolución Bolivariana.
La zozobra de la intimidación no resta energías y compromiso en el pueblo que se bautiza a sí mismo como chavista.
¿Que defiende la mayoría de los  y la venezolanas?
Defienden la socialización de la salud que les llegó con la Misión Barrio Adentro, con los CDI, con el  Cardiológico infantil, con la Misión Milagros.
Protegen la Misión Vivienda que  hasta la fecha de hoy (3-11-2016) ha construido 1.193 892  viviendas y han sido entregadas a  familias de menores ingresos o que venían de refugios desde el gobierno de Jaime Lusinchi (1994 -1989).
Amparan la  gratuidad de la enseñanza a nivel superior y la creación de universidades  públicas, que ha permitido la profesionalización a la juventud.
Salvaguardan una Constitución que los reconoce como protagonistas de su propia historia, que los muestra como el soberano en el cual reside el poder popular.
Cuidan la pensión de tres millones de adultos mayores  y a  quienes periódicamente se les homologa la asignación  en base al salario mínimo.
Escudan la libertad, la soberanía y los derechos humanos con los cuales se cuenta desde hace diecisiete años. Por eso y por muchas más razones, ante la amenaza perenne surge la defensa de la Patria.
Yury Weky  Silva, profesora.
Caracas, noviembre 2016•
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