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USA: El imperio eligió emperador

(Por Max Murillo Mendoza)

Tribuna Boliviana, 9 de noviembre.- Finalmente otra vez se equivocaron las encuestas, ganó el que no tenía que ganar: Donald Trump, y así este acontecimiento suma mayor incertidumbre de lo que realmente está sucediendo, en las sociedades de las democracias supuestamente más civilizadas del globo.
 
 
El terremoto político y financiero que ha producido la victoria del magnate es sólo muestra de inseguridad mundial, ante lo desconocido o lo no pensado.
Todos apostaron a la victoria del establishment norteamericano, porque la Clinton representa a la oligarquía norteamericana tradicional, es decir la de siempre: los que bombardearon Irak, Afganistán, Libia, Siria, Somalia y los que inundan de armas por todo el mundo, como los negocios turbios más rentables de la economía gringa.
Clinton era la continuidad de las finanzas de ocupación, corrupción y oscuros intereses corporativos en todo el mundo.
En cierto sentido podemos leer también como la reacción de las colectividades ante lo tradicional, ante el desconocimiento de las demandas realmente democráticas, porque la democracia norteamericana hace mucho tiempo que no tiene nada de democracia.
La votación de la gente no vale absolutamente  nada, por lo que el escaso porcentaje de votación sólo define los puestos de las oligarquías norteamericanas. Sin embargo, por supuesto que Trump no podrá cambiar las directrices del Pentágono y de las políticas de Estado del imperio.
Directrices que ya están definidas, como estrategias de dominio mundial y como las promesas de Obama pues sólo serán parte del show del circo romano norteamericano, es decir nada cambiarán en definitiva de las líneas globales del imperio.
Los asesores y capos de las agencias de inteligencia gringa, ya le convencerán y le domesticarán a Trump sobre su papel como presidente.
Aunque siga con sus peroratas y folklóricas declaraciones, tendrá que aprender lo que en realidad es en esencia el Estado norteamericano, así nomás como siempre fue.
Los llamados populismos extremistas, hacen su agosto por los países ricos ante la ineficiencia y la ineficacia de sus sistemas democráticos, que han enterrado sus promesas sociales en función de los negocios corporativos de bancos, fábricas de armas y demás negocios turbios globales.
La crisis del sistema capitalista del año 2008, está teniendo sus profundos efectos en aquellas sociedades opulentas, acostumbradas a malgastar la economía y realmente botar a la basura comida, muebles y  accesorios de viviendas.
Las enormes diferencias económicas del mundo sólo se explican por las historias coloniales e imperiales después, historias de saqueo y expoliación mundial desmedida; pero lamentablemente justificada por el silencio cómplice de las sociedades ricas.
Hoy dichas sociedades en crisis pues se molestan con sus democracias corporativas, y reaccionan en consecuencia entregando su voto a magnates y locos fuera de control de la política tradicional.
El nuevo emperador no tiene margen de maniobra, quizás sí de algunas ocurrencias personales posibles de permitirse cuando no de salirse de las estrategias globales, de las políticas de Estado del imperio.
Hasta donde sea posible, le permitirán actuaciones individuales; pero será otro Obama: esclavo de las directrices del Pentágono y los servicios secretos del imperio. En todo caso, también el nuevo emperador tiene serios desafíos en casa como la desocupación y el crecimiento de la pobreza.
Más de 50 millones de pobres, entre migrantes y locales, en el país más rico del planeta. Con una clase media, que era la envidia de los otros países ricos, empobreciéndose a velocidades modernas. Pues realmente no lo  tendrá fácil ni mucho menos.
Además de los complejos problemas mundiales, donde los Estados Unidos lamentablemente tienen mucho que ver con el desorden, la militarización del mundo entero, la ocupación imperial de muchas áreas en todos los continentes.
Para Bolivia será un presidente más, sin mayores novedades que las de siempre. No somos una prioridad estratégica ni económica ni políticamente, seguiremos en los márgenes de la política tradicional donde más depende de nosotros que de ellos.
Quizás la preocupación más importante esté en las familias de los miles de bolivianos que se ganan la vida por allá, porque las declaraciones del magnate no han sido precisamente las favorables para los migrantes, y eso está por verse.
Con todo lo ocurrido, los Estados Unidos ya nada tienen que enseñar de democracia. Ese sistema está en bancarrota y en proceso creciente de subdesarrollo.
La decadencia de los sistemas occidentales se aceleran crucialmente, lo grave es que sus pueblos siguen en la inercia y la inutilidad para generar nuevos procesos.
Pedirles revoluciones es demasiado, para esas colectividades adormecidas y esclavizadas por el sistema capitalista salvaje.
La Paz, 9 de noviembre de 2016.
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